Cualquier excusa es buena para reivindicar y recordar la situación en la que se encuentra el pueblo Saharaui, y en esta ocasión un festival de cine y cultura es la excusa. Desde hace 8 años se viene celebrando el FiSahara, cuya finalidad es difundir la situación del pueblo saharaui y tratar de dar una solución parcial a las necesidades de ocio, actividades culturales y de formación audiovisual, entre la población de refugiados saharauis de los campamentos de Tinduf.
Recordemos que más de 200.000 Saharauis viven en campos de refugiados de Argelia o reprimidos en territorio marroquí, esperando un referéndum que nunca se produce y no tiene visos de ser realizado en un futuro cercano. Los Saharauis fueron expulsados de su tierra en 1975 durante la Marcha Verde, y las grandes potencias y la propia ONU que podrían presionar para poner fin a esta colonización mal acabada no tienen ningún interés en que se acabe. Mientras tanto, el pueblo Saharaui (formado la mayoría por mujeres y niños) sufre las consecuencias en lo más duro del desierto. Por supuesto, ninguno de los gobiernos españoles ha tomado cartas en este asunto, y no se atreve a poner fin a uno de los episodios más negros de la historia reciente, haciendo cumplir la legalidad internacional y devolviendo al pueblo Saharaui lo que les corresponde, su propia Tierra.
Durante las jornadas de cine del FiSahara se van a proyectar numerosas películas, como “Los ojos de Julia“, “Pa negre” o “Un día en Smara“, también se realizarán talleres audiovisuales así como otras actividades de ocio y culturales: comida tradicional saharaui, carreras de camellos, mesas redondas, … Estas jornadas también estarán representadas por personajes de la cultura y el cine español, como Luis Tosar, Alberto Amann, Carlos Bardem, Miguel Ángel Silvestre, Nora Novas o Gerardo Olivares.
Por supuesto, si te interesa acudir a este evento puedes hacerlo e inscribirte desde la página de la organización del evento. El precio de asistencia es de 700€, y podrás comprobar en primera persona la situación de los saharauis, ya que el alojamiento y la manutención se realizará con las familias que viven allí.
Ójala este fuera el último año que se celebrara este evento como se ha realizado hasta ahora, y que las próximas ediciones se pudieran realizar con los saharauis en su propia tierra, en libertad, y sin las represiones del gobierno Marroquí.
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